Día 8 | Romper el ciclo del autosabotaje
Hola divina,
¡Ya completaste una semana de tu viaje hacia la abundancia! Es un logro enorme, y quiero que te agradezcas por eso. Enserio, date un aplauso por todo lo que hiciste hasta ahora. ¡Lo estas haciendo muy bien!
Pero ahora es momento de una charla seria, porque hay algo que detiene a la mayoría de las personas en su camino al éxito. Sí, aunque te parezca raro, la mayoría de las veces nos frenamos solas sin darnos cuenta. ¡Es hora de identificarlo y romper el ciclo del autosabotaje!
¿Qué es el autosabotaje?
El autosabotaje es cuando, sin darnos cuenta, actuamos de una manera que nos aleja de lo que realmente queremos lograr. Son esos pensamientos y comportamientos que, aunque sabemos que no nos ayudan, seguimos repitiendo, y la realidad es que nos frenan.
Millones de mujeres sueñan con crear el negocio de sus sueños, pero cada vez que piensan en dar el primer paso, ya se sienten abrumadas. El ego les dice: “No soy suficiente”, “¿Quién va a creer en mí?”, “¿Quién va a comprar?” o “Mejor lo dejo para mañana”.
Por otro lado, muchas otras ya tienen sus negocios en marcha, pero no tienen una estrategia clara de marketing ni de ventas. Esperan que las ventas lleguen por arte de magia, pero no hacen nada para construir una base sólida que las respalde.
Ambos casos son señales claras de autosabotaje.
¿Te pasó alguna vez estar en esa situación?
Puede ser que estas súper emocionada al empezar algo nuevo, y de repente aparecen excusas, dudas, o incluso un miedo que te frena. Por ejemplo:
- Empezás a comer sano, pero después decís: “Un pedacito de torta no cambia nada…” y volvés al punto de partida.
- Tenías un plan para ahorrar, pero decís: “Ya fue, me lo merezco…” y gastás en algo innecesario.
- Recibís una llamada increíble, pero pensás: “No sé si estoy preparada…” y la dejás pasar.
Eso es el autosabotaje: cuando tus acciones (o la falta de ellas) terminan alejándote de lo que realmente deseas.
¿Cómo se manifiesta el autosabotaje?
- Procrastinación: Es como si tuvieras un sueño, pero te encontrás postergando todo el tiempo lo que te acerca a ese sueño. Por ejemplo, decís que vas a investigar sobre cómo comenzar un proyecto, pero lo dejás para mañana. Y mañana nunca llega.
- Miedo al éxito: A veces, lo que más nos asusta es que las cosas salgan bien. Pensamos cosas como: “Si tengo éxito, mi vida va a cambiar demasiado y no sé si estoy lista para eso”. El miedo al cambio o al éxito es una forma sutil de autosabotaje.
- Pensar que no somos suficientes: Nos decimos cosas como: “No soy buena para hacer esto”, “No merezco este éxito”. Estas creencias nos limitan y nos hacen sentir insignificantes, a pesar de que tenemos todo para brillar.
- El falso “perfeccionismo”: Queremos que todo sea perfecto antes de dar el primer paso. Pero esa búsqueda de la “perfección” es la que nos paraliza. Nos hace esperar hasta que todo esté supuestamente listo, y la verdad, es que nunca va a estar “listo” y muchas veces terminamos sin hacer nada.
El autosabotaje es una de las formas que tiene el ego para protegernos del miedo y la incertidumbre. Lo que busca es que nos quedemos en nuestra zona de confort, en la comodidad de lo que ya conocemos. Nuestra mente consciente, por naturaleza, tiende a evitar el dolor, aunque ese “dolor” sea el que nos haga crecer. Cuando digo dolor, en este contexto, me refiero a incomodidades o desafíos que, a largo plazo, son necesarios para nuestra evolución.
¿Cómo dejar de sabotearte?
El primer paso para dejar de sabotearte es reconocer la voz del ego y la voz de tu intuición. El ego te va a decir cosas como: “No soy suficiente”, “No lo voy a lograr”, o “Es mejor dejarlo para mañana”. Pero tu intuición es esa voz tranquila y segura que te invita a avanzar, a confiar en vos misma y a dar pasos pequeños pero firmes. Aprender a distinguir entre ambas es clave para empezar a tomar decisiones desde el lugar de tu poder.
A mí me gusta representarlo como en los dibujos animados: tenés al angelito y al diablito. El diablito es el ego, que te susurra palabras feas que te juzgan: “No lo podés hacer”, “No sos capaz”, “Ya es demasiado tarde”. Por otro lado, el angelito es la intuición, esa voz tranquila y segura que te motiva, te empodera y te invita a dar un paso más hacia tu propósito. La intuición no te juzga, solo te guía y te anima a seguir.
La clave está en escuchar la voz de tu intuición, aunque el ego intente callarla.
Ejercicio del Día 8: Romper el ciclo del autosabotaje
Hoy quiero que identifiques al menos una forma en la que te hayas saboteado en este viaje hacia la abundancia. Tal vez fue procrastinando, dudando de vos misma o sintiendo que no merecías todo lo bueno que universo tiene para ofrecerte.
- Identificá el autosabotaje: El primer paso es tomar conciencia de cuándo estás saboteándote. ¿Te está pasando algo de lo que mencioné antes? ¿Te decís a vos misma que no podés? ¿Estás esperando a que todo sea perfecto antes de dar el paso? Te voy a dar una ayuda: Si llegaste hasta acá y no hiciste los ejercicios, ¡Estás saboteándote!
- Cambiá el chip: En lugar de dejar que la vergüenza, la pereza, el miedo o las dudas tomen el control, recordá que sos capaz. Los obstáculos son parte del proceso, pero nada de eso puede detenerte. ¡Te mereces avanzar!
- Actuá a pesar de todo: La acción es la clave. No hace falta tener todo resuelto para empezar. Aunque no tengas todas las respuestas, da un paso. El simple hecho de empezar es lo que cambia la energía. Si sentís vergüenza, pereza, miedo o dudas, hacelo igual. De a poco, la acción romperá esos bloqueos.
- Perdónate y soltá: Muchas veces, el autosabotaje viene de la culpa. Si cometiste errores en el pasado, ¡está bien! Eso trajo hasta donde estás ahora. Aprendé de cada experiencia, soltá y seguí adelante con una mente más abierta.
Este ejercicio es una oportunidad para liberarte y avanzar con más claridad. ¡Confiá en tu poder para dejar atrás el autosabotaje!
Recordá: no se trata de juzgarte, sino de desbloquearte. Cuando lográs reconocer las voces del ego, podés dejar de ser prisionera de ellas y comenzar a actuar desde tu poder interior. Es como cuando una puerta está cerrada y de repente encontrás la llave para abrirla: todo comienza a fluir con más facilidad.
Hoy, confiá en tu capacidad de avanzar. Cada paso, por pequeño que sea, te acerca a tu versión más poderosa.
Estamos juntas en esto, y juntas vamos a lograrlo. ¡Estas liberándote de tus propios bloqueos!
Así que, para cerrar, quiero invitarte a compartir este octavo paso conmigo. Podés mandarme un mensaje por Instagram contándome cual autosabotaje identificaste.
Nos vemos mañana para seguir avanzando en este hermoso viaje hacia la abundancia.
