Día 3 | Reconocer que somos energía en movimiento
¡Hola divina!
¡Bienvenida al tercer día de este viaje, de la escasez a la abundancia!
Hoy quiero invitarte a hacer un cambio de perspectiva poderoso: reconocer que somos energía en movimiento.
Todo es energía
Este entendimiento nos permite ver más allá, pero no con los ojos físicos. Hablo de sentir, de expandir nuestras percepciones y conectar con lo invisible. Es abrirnos a una forma más profunda de experimentar la vida, donde no solo observamos lo que está frente a nosotras materializado, sino que también percibimos la energía que lo compone.
Es mirar más allá de las formas, los colores y los detalles superficiales para conectar con la esencia. Todo lo que ves, todo lo que tocás y todo lo que sentís está hecho de energía: una vibración en constante movimiento que existe tanto dentro como fuera de tu cuerpo.
Te invito a sentirlo ahora:
- Cerrá los ojos por un momento.
- Pensá en algo o alguien, pero no lo imagines como lo ves normalmente con los ojos. Al enfocarte en su aspecto físico, estarías limitando tu percepción.
- En lugar de eso, conectá con la idea de una energía vibrante, en movimiento.
- Visualizá cómo esa energía fluye y se conecta con vos, entrelazándose con todo lo que existe a tu alrededor.
Permítete sentir en lugar de solo ver. Abrí tus sentidos internos a un nivel más sutil. Cuando haces esto, te das cuenta de que no estás separada de nada: sos parte de un todo energético que fluye en perfecta armonía.
Lo que quiero es que puedas liberarte del ego, de ese sistema de creencias limitantes que te hicieron olvidar tu conexión con fuerzas invisibles y poderosas que están aquí para ayudarte a manifestar tus deseos.
¿Qué es el ego?
Desde pequeñas, nos enseñan a identificarnos con el “yo”. Nos educan para creer que somos nuestras pertenencias, nuestros logros, y nuestras etiquetas. Aprendemos a decir “esto es mío”, “esto soy yo”, o “esto me pertenece”, pero nadie nos enseña que en realidad somos parte del todo. Este descubrimiento llega más adelante, para quienes despiertan espiritualmente y logran ver más allá de las ilusiones del ego.
El ego es la identidad que creemos tener, construida sobre nuestra historia personal. Es la parte de nosotras que busca reconocimiento, validación y control. ¡Es la que siente miedo! Miedo al rechazo, al fracaso, a perder lo que creemos que somos o lo que tenemos. Es la parte de nosotras que quiere ser “la mejor” o “diferente a los demás”.
El ego no es malo en sí mismo, pero cuando nos definimos exclusivamente a través de él, perdemos de vista nuestra verdadera esencia. Sheila es mujer, madre, emprendedora, argentina, vive en Brasil… Pero, no. Soy mucho más que eso. Soy el poder divino. Eckhart Tolle describe el ego como una identidad falsa creada por la mente, basada en pensamientos, etiquetas y el sentido de separación. Según él, que es un maestro espiritual, el ego limita nuestra percepción de nosotras mismas. Como dice en El poder del ahora:
“El ego no es lo que tú eres. El ego es lo que crees que eres.”
La verdadera liberación llega cuando nos damos cuenta de que somos algo mucho más profundo y expansivo que esa construcción mental.
La invitación de hoy es expandir tu conciencia, entender que sos más que un cuerpo físico, y comenzar a vivir alineada con las energías universales.
La palabra “emoción” proviene del latín emotio, que significa “movimiento”. Literalmente, implica un impulso que nos lleva a actuar.
Las emociones son esa energía interna que nos impulsa a reaccionar. Por ejemplo, el miedo nos prepara para huir o defendernos; la alegría nos motiva a conectar con otros, y la tristeza nos lleva a reflexionar o buscar consuelo. Cada emoción provoca cambios en el cuerpo, manifestándose como un flujo energético.
Es clave permitir que las emociones circulen libremente, que fluyan, ya que su represión genera bloqueos emocionales y físicos que nos hacen realmente mal. Prácticas como el yoga, la meditación y la terapia energética son fundamentales para equilibrar nuestra energía, lo que nos permite experimentar bienestar, plenitud y paz interior.
El desafío es creer en lo invisible
Muy frecuentemente escucho a personas que dicen que la espiritualidad no existe, que la vida es solo material y que todo se trata de tener responsabilidades, pagar cuentas y cumplir con obligaciones. Esta forma de pensar, aunque lógica desde lo material, olvida algo muy importante: lo invisible.
Por ejemplo, el viento no se ve ni se toca, pero sabemos que está ahí porque lo sentimos en la piel, vemos cómo mueve las hojas e incluso, lo escuchamos. Lo mismo pasa con la gravedad: no la vemos, pero sabemos que está presente porque nos mantiene en el suelo. Otro ejemplo es el magnetismo, que tampoco vemos, pero sentimos cuando usamos un imán. Las ondas de radio y el Wi-Fi son invisibles, pero sabemos que funcionan gracias a los dispositivos que usamos todos los días.
La ciencia también ha demostrado que lo invisible es clave para entender el mundo. Las partículas más pequeñas, que no podemos ver, son esenciales para entender cómo funciona todo. Además, la física cuántica nos muestra que hay fuerzas y dimensiones que no percibimos, pero que afectan nuestra realidad.
Cuando nos enfocamos únicamente en los “números” y en lo que podemos ver, dándole más importancia a los “datos concretos” que a cualquier cosa, adoptamos una mentalidad de escasez. Esto nos lleva a pensar que nuestra vida se limita solo a lo que tenemos o a lo que hacemos, sin tener en cuenta quiénes somos realmente. Nos olvidamos de nuestra esencia, que es lo más importante. Vivir centrados solo en lo que poseemos o en los logros, sin contar con nuestro ser más profundo, nos limita. Pero, ¿qué pasaría si consideráramos que somos parte de algo mucho más grande? Algo donde todo está interconectado y donde energías invisibles nos guían y nos ayudan.
Estoy convencida de que lo que no podemos ver o medir con nuestros sentidos es tan real y poderoso como aquello que sí podemos percibir.
Entonces, ¿qué pasaría si te abrieras a una nueva perspectiva? ¿Y si dejaras de pensar que la vida se trata solo de esfuerzo y resultados? ¿Y si aceptaras que formas parte de un sistema más grande, donde todo está conectado, y que podés confiar en energías invisibles que trabajan a tu favor?
Quiero que crees un puente entre lo visible y lo invisible
La electricidad no se ve, pero sabemos que existe porque al encender un interruptor, la luz se enciende. ¿Por qué no creer que existen “interruptores invisibles” en el universo que también pueden activarse con nuestras intenciones, pensamientos y emociones? Muchos grandes científicos, como Albert Einstein o Nikola Tesla, creían en fuerzas invisibles más allá de lo tangible, y en la importancia de la intuición para los grandes descubrimientos.
Hoy abriremos el flujo de abundancia
Para desbloquear un flujo constante de abundancia en nuestras vidas, es fundamental entender la ley de la atracción y cómo nuestra energía, expresada a través de vibraciones, creencias, pensamientos, emociones, acciones, palabras e intenciones, impacta directamente nuestra realidad. No se trata solo de pensar, sino de sentir y creer en lo que es posible.
La física cuántica nos muestra una visión del universo muy diferente a la que aprendemos en la física clásica, esa que nos enseñaron en la escuela. Según esta teoría, todo en el universo está compuesto de energía, una energía con el poder de transformar nuestra realidad material. Este entendimiento desafía las creencias tradicionales sobre la separación entre lo físico y lo mental, sugiriendo que ambos están mucho más conectados de lo que imaginamos.
Como te conté ayer, desde pequeñas, hemos sido condicionadas por creencias limitantes en todas las áreas de nuestra vida: el dinero, la salud, las relaciones y más. Estas creencias provienen de nuestra educación y de las experiencias que vivimos en nuestra infancia, pero hoy tenemos el poder de reescribirlas y crear una nueva realidad para nosotras mismas. Es como si fuéramos un lienzo en blanco. Estamos listas para ser pintadas con nuevas creencias que nos alineen con la vida que realmente deseamos. Ahora lo sabés, todo está conectado: nuestras creencias determinan nuestros pensamientos, estos pensamientos guían nuestras emociones y nuestras emociones guían nuestras acciones.
Adquiriendo esta actitud, ya no sos una víctima de tu destino. ¡Sos la creadora! ¡Sos el poder del universo!
Ejercicio | Ducha de energía
Hoy, te invito a realizar un ejercicio consciente para reconocerte como energía en movimiento:
- Parate dentro de la ducha, pero no prendas el agua.
- Cerrá los ojos y lleva tu atención a la parte superior de tu cabeza.
- Imaginá que la ducha está encendida, pero en lugar de agua, lo que comienza a fluir es una corriente de energía, como una lluvia de luz brillante.
- Sentí cómo esa energía baja lentamente desde tu cabeza, recorriendo cada parte de tu cuerpo, limpiándola y sanándola.
- Permití que esa luz llene cada rincón de tu ser, envolviéndote completamente, dejándote liviana y profundamente conectada con tu esencia.
- Cuando te sientas lista, abrí los ojos y anotá en un papel tus sensaciones, emociones, o lo que sea que te salga escribir. Agradecé por este momento de conexión y renovación, reconociendo el poder de tu energía en movimiento.
- Mantené esta sensación de calma durante todo el día.
Este ejercicio es una hermosa forma de recordarte que sos energía en movimiento y que hay energías presentes, incluso en los lugares donde no las ves. La próxima vez, no necesitarás ir a la ducha para sentirte conectada con la fuente creadora; esa conexión está siempre disponible en vos, en todo momento.
Recordatorio para el Día 3 | Reconocer que somos energía en movimiento
Hoy quiero recordarte algo muy importante: sos más que un cuerpo físico. Sos energía en constante movimiento, conectada con el universo. Cuando abrazás esta verdad, podés empezar a vivir desde la confianza, la intención y la verdadera abundancia.
Para cerrar, quiero invitarte a compartir este tercer paso conmigo. Envíame un mensaje por Instagram contándome cómo te sentiste al reconocerte como energía en movimiento. ¡Me encantaría leerte y acompañarte en este proceso!
Estamos juntas, y juntas vamos a lograrlo. ¡Estás transformándote!
Nos vemos mañana para seguir expandiendo esta energía maravillosa.
