Día 12 | Tener paciencia

¡Hola divina!

¡Bienvenida al duodécimo día de este viaje de la escasez a la abundancia!

Ya te conté que el tiempo, en realidad, no existe y que es solo una construcción mental que usamos los seres humanos para organizarnos. Por eso, cuando se trata de manifestar, es fundamental tener paciencia.

Tener paciencia no significa quedarte esperando de brazos cruzados sin hacer nada. Significa confiar plenamente en que el universo está organizando todo para vos en el tiempo perfecto. Es un acto de fe y entrega, que te permite fluir con el proceso, sabiendo que todo llega exactamente cuando tiene que llegar.

Ya sabes que la clave está en soltar el “cómo” y el “cuándo”. Tener paciencia significa confiar en que el universo está trabajando para vos, aunque no lo veas ahora mismo. Es aprender a fluir con las fuerzas invisibles y dejar que las cosas lleguen cuando tengan que llegar, sin forzar ni controlar y, obviamente, abrirte a recibir en el momento justo.

La paciencia es tu mejor aliada

Cuando le pedimos algo al universo, ya sea una señal o una manifestación, queremos que se materialice de inmediato. Lo entiendo. Sin embargo, el “tiempo” divino no sigue el ritmo de nuestro ego ni de nuestras expectativas humanas. Muchas veces, las cosas no llegan de inmediato porque hay algo que debemos aprender, sanar o porque el universo está preparando algo aún mejor de lo que imaginamos.

La paciencia es la energía de la confianza. Es ese momento en el que soltás el control y decís: “Sé que lo que quiero ya es mío, y llegará en el momento perfecto”.

Como dice el Curso de Milagros:

“Aquello que es para vos nunca te será negado. Lo que no llega aún, simplemente está siendo preparado.”

Así que, si en el Día 11 pediste tu señal y todavía no llegó, no te preocupes. No significa que hayas hecho algo mal. Puede tener distintos significados: quizá no es el momento adecuado para actuar sobre lo que consultaste, o tal vez el universo te está pidiendo que seas más específica. Es como las varillas de radiestesia, que pueden marcar un “sí”, un “no”, o simplemente un “no sabe/no responde”.

Cada vez que no recibís una señal, también es una señal. Entonces, si no recibiste tu señal, en lugar de frustrarte, usá este momento como una oportunidad para profundizar. Tal vez necesites aclarar tus intenciones, liberar miedos y/o bloqueos, o fortalecer tu fe.

Preguntate:

  • ¿Realmente sabés qué es lo que querés?
  • ¿Qué emociones están interponiéndose entre vos y tu confianza?
  • ¿Podés confiar “ciegamente”, incluso sin pruebas inmediatas?

No se sabías, pero la desesperación puede bloquear tu abundancia. Cuando sentís ansiedad porque “todavía no llegó”, estás enviando al universo un mensaje de carencia. Pero cuando confiás y tenés paciencia, tu energía se alinea con la certeza de que lo que deseás ya está en camino.

Pensá en la naturaleza: una semilla necesita tiempo para germinar, crecer y dar frutos. No podés apurarla ni forzarla a crecer antes de tiempo. Si lo intentaras, fracasarías. Con vos pasa lo mismo: la abundancia florece cuando la cuidás con confianza, paciencia y una fe que no depende de lo que ves, sino de lo que sentís.

Es fundamental entender que no siempre vas a “ver” las respuestas con tus ojos. Estamos hablando de una conexión más profunda: de energía, de intuición, de señales que trascienden lo visible. Confiar implica dejar de buscar pruebas tangibles constantemente y aprender a sentir la certeza en tu interior. Es mirar más allá de lo evidente y abrirte a las posibilidades infinitas que el universo tiene para vos.

Dejá de buscar con los ojos y empezá a “ver” con el corazón. La abundancia ya está creciendo en tu vida; solo necesita el tiempo perfecto para florecer.

El poder de soltar

Divina, la impaciencia bloquea completamente el flujo de la abundancia. Cuando somos impacientes, nos sentimos intranquilas, y esa intranquilidad baja nuestra vibración. ¿Qué mensaje le estamos enviando al universo al aferrarnos al control? Nunca te olvides que cuando soltás y confías, permitís que la abundancia fluya libremente hacia vos.

Condicionar tu bienestar a un resultado específico cierra las puertas a las infinitas posibilidades que el universo tiene para ofrecerte. Estás bloqueando la comunicación con él y desconectándote de lo que puede llegar de maneras que no imaginabas.

Soltar el control te recuerda que tu verdadero poder está en sentirte bien en el presente. Al confiar en el proceso, abrís espacio para que el universo actúe a tu favor de maneras inesperadas. Como te dije el día 10, el presente es el mayor regalo de Dios. Al alinearte con él, todo se ordena perfectamente.

Ejercicio | Soltar el resultado

Si te sentís como obsesionada con el resultado, te invito a repetir en voz alta esta oración. Es una poderosa declaración de humildad y confianza:

“Universo, suelto el control sobre el resultado y la ansiedad por el tiempo. Confío plenamente en que todo se manifestará en el momento perfecto. Elijo sentirme en calma y agradecida por lo que ya es. Confío en que lo que es para mí llegará de la manera perfecta. Mi felicidad está dentro de mí, y elijo sentirme bien ahora.”

Al soltar el resultado, le permitís al universo hacer por vos lo que no podés hacer sola. Estás abriéndote a recibir con confianza, sin resistencias, y permitiendo que todo fluya en armonía.

Recordatorio del día 12 |Tener paciencia

Recordá que la impaciencia y la ansiedad son formas de sabotaje que te alejan de lo que querés. Al romper ese ciclo y elegir soltar, desbloqueás el flujo de abundancia y te abrís a recibir lo mejor que la vida tiene para vos. Si aún no lo hiciste, a partir de hoy, permitite confiar plenamente en que el universo siempre está trabajando a tu favor, aunque no lo veas. Todo llega en el momento perfecto, y vos estás preparada para recibir todo lo que quieras, hoy y siempre.

Para cerrar, compartí este duodécimo paso conmigo. En Instagram, contame: Del 1 al 10, siendo 1 escasez y 10 abundancia, ¿qué número te das en este momento?

Estamos juntas, y juntas vamos a lograrlo. ¡Todo está sucediendo en el tiempo perfecto!

Nos vemos mañana para seguir este hermoso viaje hacia la abundancia.